martes, 7 de junio de 2016

Restos mortales


sә|ɐʇɹoɯ soʇsәɹ


   -En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo...encomendamos este cuerpo a Dios, éste hijo que hoy nos deja. Él ha querido que sea así, nuestro Dios todo poderoso ahora lo tiene a su lado. Vamos a rezar y encomendar su alma a los ángeles para que lo acompañen en su transición.




    -Oremos: «Al paraíso te lleven los ángeles en sus espaldas, porque tuviste alas de paz. A tu llegada te reciban los mártires, porque fuiste testigo del reinado de Dios. Que te introduzcan en la ciudad santa de Jerusalén, después de haber peregrinado por este mundo. El coro de los ángeles salga a tu encuentro y te reciba en son de triunfo, para que junto con los Lázaros, pobres en esta tierra, tengas descanso eterno en el reino definitivo de los cielos»

    Imprevistamente los vidrios de la iglesia donde se llevaba a cabo el responso, explotaron, el cuerpo del difunto comenzó a pudrirse rápidamente, los presentes se pusieron de pie para salir corriendo por todo ese macabro espectáculo, gritan desesperados, los más cercarnos sentimentalmente, gritaron y lloraron desconsolados, pero de repente, el ataúd se elevó de su soporte metálico, giró lentamente hasta quedar la parte de los pies hacia arriba y la cabecera hacia abajo y el cuerpo salió del ataúd, sus ojos se abrieron, su color era gris oscuro, tenia los brazos en forma de cruz sobre el pecho, su cuerpo, vestido con un taje elegante, llega flotando hasta el techo de la iglesia, las puertas se cerraron, nadie pudo salir, el lugar era un caos, el cura arrojó agua bendita, pero fue en vano, cuando llegó al techo, el cuerpo estalló y se esparcieron trozos de carne por todos lados, la sangre era negra, las personas cayeron al piso, recostados, luego se dieron vuelta para mirar al techo, las imágenes religiosas comenzaron a llorar sangre negra, y las personas también.
Y gritan, todos gritan, las cosas vuelan por todos lados, el cura explota, la imagen de Jesucristo se desarma en mil pedazos, el agua vendita hierve, la velas se apagan y del altar sagrado emerge un ángel de Alma oscura vestido con túnicas blancas, su mirada parece pura, sus ojos son color verde muy transparente, y en la frente tiene tatuado un símbolo maléfico, él viene a buscar el alma del difunto, el viene por algo que le encargaron…
Mientras, por los parlantes, con una suave melodía de fondo, el cura dice el último salmo; «Dale, Señor, el descanso eterno».
«Y brille sobre él la luz eterna».
Su familia se levanta, y se retira a su primera mansión, en su lujoso auto, que su padre consiguió de buena fe…pactada con el Diablo.

Ricardo:
www.facebook.com/maxyjunin 

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2 comentarios:

  1. Terrible es hacer pactos deminíacos, pero peor es lo que hicieste en esa iglesia. Terrible el desparramo de carne y sangre. Espectacular.
    Saludos.

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